La poda del olivo es una de las labores fundamentales desde el punto de vista de la calidad del aceite.
DATO CLAVE
Una poda de mantenimiento retira en torno a un 20% de la masa vegetal del olivo cada año para asegurar su crecimiento y producción.
Si no se podara, el olivo llegaría a su máximo de copa vegetal y, al año siguiente, dejaría de crecer, y sin crecimiento no hay cosecha, ya que la aceituna se da en las ramas nuevas del año anterior.
Cómo funciona una poda de mantenimiento
Podar en torno a un 20% de la masa vegetal permite al árbol volver a crecer esa primavera y dar fruto al año siguiente. Una tala excesiva, en cambio, hace que el árbol derive toda su fuerza a recuperar masa vegetal, sin producir flores ni aceituna. Una buena poda de mantenimiento elimina partes secas o dañadas, quita los «chupones» (ramas verticales poco productivas que roban savia) y airea y soleariza el árbol por dentro y por fuera, lo que reduce hongos y enfermedades.
La poda de renovación
Cuando las ramas envejecen (el tronco, en cambio, nunca «envejece»), se planifica una poda de renovación a lo largo de varios años, cortando ramas distintas cada año para dar tiempo a que las nuevas entren en producción. Así, olivos milenarios siguen produciendo gracias a ramas jóvenes bien podadas.
Aprovechamiento de la leña de poda
Los troncos más gruesos se destinan a calefacción y chimenea; las ramas más finas se astillan e incorporan al terreno como materia orgánica.

Preguntas frecuentes sobre la poda del olivo
Porque sin poda dejaría de crecer y, por tanto, de dar fruto al año siguiente.
En torno al 20%.
El árbol deriva su energía a recuperar masa vegetal en vez de producir flores y aceituna.
Cortar ramas distintas cada año a lo largo de varios temporadas, para renovar el árbol sin perder producción de golpe.