Cuando un consumidor va a comprar aceite de oliva, puede encontrar estas categorías en el lineal: Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE), Aceite de Oliva Virgen (AOV) y Aceite de Oliva (AO). La gran confusión, a veces deliberada, es no saber si «aceite de oliva» se refiere al conjunto o a una categoría comercial concreta.
DATO CLAVE
Los AOVEs de Suerte Alta no superan una acidez de 0,2º, muy por debajo del máximo oficial del 0,8% para poder llamarse virgen extra.
En una almazara solo se obtienen aceites de oliva vírgenes (virgen extra, virgen o lampante), todos por medios exclusivamente mecánicos.
Las categorías, una por una
Aceite de Oliva Virgen Extra: un zumo de aceituna perfecto, sin defectos, con acidez máxima oficial del 0,8% (los de Suerte Alta no superan el 0,2º, con frutado superior a 4). Mantiene vitaminas y polifenoles, sin aditivos ni conservantes. Se certifica mediante el Panel Test, realizado por al menos 8 catadores en catas ciegas normalizadas.
Aceite de Oliva Virgen: un zumo de aceituna con un leve defecto sensorial, acidez hasta el 2%, con menos antioxidantes y vitaminas que el virgen extra.
Aceite Virgen Lampante: con defectos elevados (aceitunas dañadas, recolección tardía o del suelo, mala elaboración), no apto para el consumo directo: debe refinarse.
Aceite de Oliva Refinado: el lampante sometido a un proceso físico-químico (altas temperaturas, sosa cáustica, ácido fosfórico, arcillas) que elimina defectos, pero también los polifenoles y antioxidantes naturales. No puede envasarse puro.
«Aceite de Oliva, contiene…»: mezcla de ~90% refinado y 5-10% virgen o virgen extra, sin sabor ni aroma propios. El 70% de los consumidores españoles aún no distingue esta categoría del AOVE.

Preguntas frecuentes sobre los tipos de aceite de oliva
El AOVE es zumo de aceituna 100% puro; el «aceite de oliva» es una mezcla de ~90% refinado con algo de virgen.
Un aceite virgen con defectos elevados, no apto para el consumo directo, que debe pasar por refino.
0,8% oficialmente. Los de Suerte Alta no superan el 0,2º.
El virgen tiene como máximo un leve defecto sensorial; el lampante tiene defectos elevados y no es apto para el consumo directo, debe refinarse antes.